Solo esta vez, le concedes su deseo. Piensas: «Solamente es un día, un dulce, una vez que me lo llevo al trabajo para que no se quede solo. No le voy a hacer ningún daño por una vez que lo consienta.»
Déjanos tus datos, si eres un papá preocupado que quiere formar parte de este movimiento:
Ver a tu hijo(a) llorar, te parte el corazón. Te pide postre antes de comer, que no te vayas y lo "abandones" en la escuela, y te pide quedarse con la abuelita una noche entre semana... si le dices que no, llora con mucho sentimiento.
Sufre tanto que tu corazón se te parte y se hace pequeñito.
No lo comprendes, pero ves como se va haciendo una costumbre, un hábito… y así, un día, ya sabe cómo conseguir tus favores: llorando… o lo que es lo mismo, aprendió a sufrir para que pueda cumplirse su voluntad. ¡Manipula!
Le enseñaste, sin querer, pero le enseñaste bien a sufrir.
¿Ahora, cómo arreglamos esto?
Para formar adultos felices y responsables, necesitamos dos cosas:
1) que nuestros hijos sean capaces de resolver problemas.
Y, 2), saber que la vida adulta tiene consecuencias y no siempre vamos a poder estar ahí para ayudarlos y es mejor que aprendan a ser independientes.
Lo anterior es esencial porque la vida adulta está llena de desafíos, necesitamos enseñarles a nuestros hijos a enfrentarlos y resolverlos.
Porque no podamos estar con ellos todo el tiempo, esa es la verdad, y si ellos son capaces de resolver por sí mismos sus problemas, sufrirán lo menos posible y en consecuencia serán más felices.
Luchamos contra las malas prácticas educativas que provocan sufrimiento en los niños.
Sabemos que los padres no quieren dañar a los hijos, pero lo hacen siendo condescendientes, siendo permisivos y promoviendo el comportamiento disruptivo y muchas veces antisocial de los niños.
Un conjunto de profesionales de la Psicología Interconductual, observaron que las nuevas tendencias para a «disciplinar» a los niños, que incluye hablar y hablar con ellos, no poner consecuencias, rebajar la autoridad de los padres, no tenía resultados efectivos.
Al contrario, esto produce niños más indisciplinados.
Y la vieja escuela de disciplina, la de castigos físicos basados en el enojo de los papás, tampoco era útil. Había consecuencias, pero la enseñanza se dejaba de lado.
Se enseñaban «valores», que se reducían a no molestar a los papás y menos cuando estaban enojados. La enseñanza era: ser sumisos con gente más agresiva y ser más agresivos con los más sumisos.
Ayudarte a ser un mejor padre o madre para que tu hijo desarrolle sus potencialidades al máximo.
Todos estos temas son manejados por un grupo de psicólogos que te van a acompañar de manera personalizada y profesional para lograr el objetivo que nos hemos trazado: ayudarte a ser un mejor padre o madre; al mismo tiempo también vamos a buscar que tu hijo(a) sea responsable y feliz.
Costos
Para respetar el descuento en el precio del plan el pago debe hacerse en una sola exhibición. Una vez hecho el pago no hay devoluciones. En todo caso puedes transferir las sesiones restantes a otra u otras personas.
Asimismo, pasados 3 meses a partir de tu última sesión a la que asististe, si no has tomado la totalidad de las consultas de tu plan, este se dará por cancelado y las consultas por dadas, sin derecho a devolución de la parte proporcional.
Si deseas agendar una sesión de psicoterapia presiona el botón de abajo, te dirigirá al WhatsApp del consultorio Aristós: terapia psicológica rápida y efectiva.