¿Cómo dejo de tocarme la cara?
¿Cómo dejo de tocarme la cara? Pues bien, hoy te diremos cómo, porque si lo sigues haciendo incrementas la probabilidad de contagiarte. Y eso es lo que no queremos.
Recordemos que en esta época de emergencia sanitaria hay acciones que nos ayudan a no esparcir el virus tan rápido, tales como: mantener distancia, lavarnos las manos y no tocar nuestra cara.
Este último es clave para reducir el riesgo de contagio, no solo por COVID-19 sino por cualquier otra enfermedad.
Al tocar tu cara es más fácil el ingreso de los microorganismos a tu cuerpo.
Hace algunos años se realizó un estudió para analizar este comportamiento y encontraron que en promedio, una persona toca su cara 3 veces por minuto.
Entonces, ¿cómo dejo de tocarme la cara? Parece que es algo muy natural y lo hacemos todo el tiempo.
Si calculas la cantidad de veces que podemos ponernos en riesgo en un solo día activo (16 horas)…
¡son 2,880 veces!
Sabemos que las recomendaciones son buenas, pero no basta una recomendación para ver un cambio en el comportamiento.
Una primera opción es: hacerle la observación a alguien cuando está a punto de tocar su cara. Recordarle sencillamente que no debe hacerlo. Eso disminuye que lo haga.
Sin embargo, es poco viable ya que las personas se cansan tanto de hacer observaciones como de escucharlas.
El registrar de manera rigurosa es lo que mejores resultados da. Debido a que uno se vuelve “juez” de su propio comportamiento. Puedes tener a mano una hoja cuadriculada donde puedas colocar un punto o una rayita cada vez que toques tu cara.
Esto llevado al pie de la letra debería ser suficiente para responder la pregunta: ¿Cómo dejo de tocarme la cara?
Nos podemos apoyar de otros elementos como:
Crear obstáculos, como cuando las mamás untaban chile o aplicaban un barniz de ajo en las uñas para evitar que las mordieran.
En el caso de la cara puede ser desde ponerte una mascarilla hidratante, ponerte lentes para que sea más difícil tallarte los ojos, etc.
Sustituir: distrae tus manos con pelotas antiestres, spinners o cualquier cosa que mantenga nuestras manos ocupadas.
Recordatorios: Puedes apoyarte de notas o de recordatorios en tu celular
¡Solo mantén tus manos muy limpias y listo!
Los cambios no se dan por fuerza de voluntad, hay que hacer cosas diferentes para tener comportamientos diferentes.
