El peligro de romantizar los problemas psicológicos

El peligro de romantizar los problemas psicologicos

El peligro de romantizar los problemas psicológicos, es el tema de la nota de hoy. El problema con esta tendencia es que se «normalizan» comportamientos conflictivos. Y también se corre el riesgo de dejarlos sin un tratamiento apropiado.

Por otro lado, las personas que ni siquiera tienen una dificultad de inicio, e imitan el estereotipo del «alma atormentada», desarrollan patrones de comportamiento problemáticos. Y con ello, van deteriorando las relaciones que tienen con la gente que los rodea.

Una serie que romantiza los problemas psicologicos: House

Se suma a esto la gran exposición que existe actualmente de todo lo que hacemos y sentimos en la esfera pública. Que queda plasmado y multiplicado por las redes sociales. Y va «abonando» el terreno para que sea cada vez más visible dicha tendencia. Y es a través de esa gran exposición, que es cada vez más imitado.

Es decir, se incrementa el peligro de romantizar los problemas psicológicos, a través del ecosistema de las redes sociales.

Abajo, capturas de pantalla de una página en facebook, donde se generan dinámicas donde se invita a la gente a ventilar sus problemáticas personales.

Ya en otras ocasiones hemos hablado de que los problemas psicológicos y si es correcto hablar de ellos. Te dejo la nota para que lo puedas leer: "Los problemas psicológicos no están en la cabeza de las personas." Particularmente en esta nota no haremos mención de ello porque el tema es completamente otro y nos puede desviar.

Hace algunas décadas, 70’s y 80’s, se consideraba en México una verdadera vergüenza tener algún problema psicológico o emocional. Si alguien tenía un “problema mental”, en general, se pensaba que estaba loco o enfermo.

Asistir a psicoterapia era también algo penoso. Apenas en esta década se ha empezado a ver con otros ojos. Aunque cabe decir que los prejuicios no han desaparecido del todo.

Lo curioso es que hoy parece motivo de orgullo padecer algún tipo de problema “psicológico” o emocional.

Pero de eso, hablaremos más adelante en esta misma nota.

En estos tiempos, realmente no existía el peligro de romantizar los problemas psicológicos, al contrario se escondían debajo de la vida cotidiana aunque claro con sus respectivas consecuencias.

Romantizando el amor con la desgracia.

¿Cuál es la historia más romántica de toda la historia, la que todos recordamos? Claro: Romeo y Julieta.

Quizá en este momento no te haga sentido porqué hablamos de esta obra literaria, pero después verás la razón de cómo este elemento cultural también contribuyó con un granito de arena al «El peligro de romantizar los problemas psicológicos.»

Resumida de una manera súper exagerada la historia es ésta: Romeo y Julieta son hijos de familias rivales, al conocerse por primera vez, se enamoran perdidamente y un día después se casan (algo sumamente intempestivo y, claro, romántico).

La familia de Julieta impide que Romeo la pueda ver. Ante tal suceso el sacerdote que los casó, fragua un plan para reunirlos que implica que ella finja su muerte.

Romeo solamente de esta manera podrá verla: muerta. Las familias de los amantes, como habíamos dicho, son rivales acérrimos, y no los quieren ver de ninguna manera juntos. Por eso tienen que recurrir a esta enredada estratagema.

Un ingrediente infaltable para la fórmula de lo romántico es que exista un obstáculo “insalvable” que se interpone entre el amor y los amantes. Con éste se “busca” destruir el amor. En este caso, el obstáculo son las familias Montesco y Capuleto.
Se cumple el dictado del amor, de lo romántico, cuando los amantes superan dicha barrera y consiguen que sobreviva el amor. ¡A pesar de la muerte!

Nada más romántico que el sacrificio de Leonardo Di Caprio en Titanic cuando se suelta de la tabla y permite que Rose sobreviva. Él muere, pero su amor sobrevive a través de ella, del recuerdo de su sacrificio y del amor que compartieron esos maravillosos días -inserte aquí suspiro romántico de adolescentes-.

La tragedia: un elemento clave para romantizar historias.

Regresando a la historia… ¡Se pierde la carta donde le informan a Romeo que su amada tomó una pócima, que no está realmente muerta! ¡Diablos!

En esta confusión Romeo cree que Julieta murió, va a su lado y se suicida bebiendo un veneno. Ella despierta y al contemplar a su esposo muerto decide unirse a él tomando el mismo líquido.

Voilá, ahí la teneís: la historia más romántica que nadie haya podido escribir jamás. ¡Así es: actos impulsivos y apasionados, obstáculos y la muerte trágica de dos niños es la historia más romántica de todos los tiempos!

Parece una locura, pero todo este drama conforma lo que conocemos como romanticismo. Claro que si revisamos otras historias, no necesariamente encontramos muertes, pero si las encontramos le agrega intensidad a la historia.

Romantizar la vida con la desgracia.

¿Y qué tiene que ver Romeo y Julieta con «El peligro de romantizar problemas psicológicos»? Pues en el hecho de que parece que caer en un estado de desgracia es muy atractivo y apasionante. Mucho más que ser una persona ordinaria sin problemas de ninguna naturaleza.

Vivir un matrimonio de más de tres décadas, parece aburrido y sin chiste. Imaginemos a Romeo criando hijos y peleando con Julieta porque no lo deja ir con su amigos el fin de semana. Le quita todo lo romántico.

"El peligro de romantizar los problemas psicológicos", acecha en todas las esferas sociales porque se incrusta en la vida cotidiana de todos los que están expuestos a esa cultura.

En cambio, un suicidio, cortarse las venas, tomar una enorme cantidad de pastillas… un acto impulsivo es “más intenso” y por ende “interesante” que una vida normal sin sobresaltos.

Siguiendo esta lógica, es más romántico convertirse en un ser desgraciado que lidia con sus “demonios internos”. Que vive un “infierno” íntimo. Más que ser una persona que, si bien puede tener problemas de salud o emocionales, lidia con ellos, los enfrenta y resuelve.

Y es que no parece para nada romántico resolver con un profesional por ejemplo, una diarrea (infección estomacal), una alergia o una muela picada.

Suena más romántico, y melodramático, padecer un problema psicológico y pedir el justo apoyo incondicional a todo el mundo que te rodeé. ¿Por qué suena más romántico?

Hagamos un par de comparaciones con algunos personajes, y empezarás a notar el por qué y cómo empezó el peligro de romantizar los problemas psicológicos.

Comparando personajes "interesantes" vs "aburridos"

Tyler Durden, personaje de la película, basada en el libro homónimo, «El club de la pelea.» Cuya personalidad es descrita como egoísta, psicópata, líder, agresivo y una larga lista de cualidades que, socialmente podrían meterlo en muchos problemas en la vida real. Pero que detrás de la pantalla son dibujados de manera casi heroíca.

VS

Steve, personaje del famoso programa para niños: «Las pistas de Blue.» Ayuda a Blue, la perrita a descifrar misterios. Steve no parece ser un personaje particularmente intenso.

Al momento de responder a la pregunta, ¿cuál de ellos parece ser un personaje más profundo? ¿Cuán tiene una mayor «cantidad» de drama e intensidad en su vida? El cual pudiera representar con mayor fidelidad ser el resultado de una época cruda y sin misericordia del mundo moderno. Creo que no cabría duda de que Durden representa mejor ese papel y se nos presenta como alguien mucho más interesante. Mucho más que un ordinario presentador de programas infantiles.

Otro ejemplo:

Dr. Hannibal Lecter, personaje de ficción creado por Thomas Harris, que adquirió fama mundial por la película: «El silencio de los inocentes.» Y años después en la serie «Hannibal». Es un médico psiquiatra de gustos refinados tanto por el arte como por la comida. Que en ocasiones son platillos «delicatessen» formados con partes del cuerpo de las personas que asesina.

VS

Alfredo Ballí, personaje en quién se basa Lecter… Pero no pensemos en el criminal. Pensemos en el viejo que sale de la cárcel, arrepentido de sus crímenes y al final de su vida se dedica a cuidar «viejos como él». Que rechaza a toda costa no solamente a presumir sus «obras» sino que ni siquiera quiere recordarlas.

¿Cuál de ellos nos parece más interesante y nos dan más ganas de seguir? ¡Hasta imitar! ¿El ficticio con toda la refinación y monstruosidad con la que es retratado además de la complejidad de su personalidad? ¿O el real, el anciano que receta a otros ancianos y no quiere saber nada de ningún tipo de crímenes o monstruosidades?

La industria del entretenimiento explota e impulsa el peligro de romantizar los problemas psicológicos.

Los artistas, guionistas, actores y gran parte de la industria cinematográfica y musical se han encargado de darle al público historias desgarradoras y románticas. En ellas se “embellece” la caída en desgracia de las personas.

Desde la famosa diferenciación entre amar y querer. El primero es sufrir y el último es gozar. Es decir, vale más el primero porque duele. Hasta hacer sublime el acto de matar gente debido a una personalidad perturbada como en Hannibal.

Existen cientos de películas y series que son muestra de ello: El club de la pelea, Sherlock Holmes, House (inspirada en ésta última), Mad Men, El silencio de los inocentes, In treatment (el colmo, un psicoanalista con “demonios internos” escuchando a endemoniados por sus propios “demonios internos”, puf), etc., etc., etc.

En terapia (In treatment) serie que explora el drama y la vida turbulenta de un psicoanálisista que trata con varios pacientes igualmente con sus diferentes problemas personales y cuya personalidad es más atractiva conforme están «más dañados». Refiere el actor que lo interpreta en la versión americana de la serie: “Tiendo a pensar en él como un hombre innatamente compasivo, pero un hombre dañado.»

La romantización no puede durar un día, si es posible llevarla toda una vida es "mejor".

Obvio, si la persona que padece un problema severo, que no puede superar (trastorno, dolor, miseria, infancia destruida, etc.), afectando todas las esferas de su vida personal es concebido, dentro de esta visión, mucho más interesante y profundo.

Estas son las pepitas de oro de la industria del entretenimiento que explota y estimula el peligro de romantizar los problemas psicológicos.

Todo esto es la matriz cultural en la que se incuba la visión de que una vida problemática es más atractiva que ser una persona funcional en sociedad. 

Nota: Teclea en el buscador de Instagram “depressed” y encontrarás la estética romántica de uno de los más grandes problemas psicológicos del mundo. Sin contar que la misma app te manda ayuda si pones eso en su caja de búsqueda. Tienes a alguien para ti solamente por teclear esa palabra.

Romantizando los problemas psicológicos en las redes sociales, una explicación conductual.

Bien, ya tenemos un panorama claro del total de la pintura (o película) completa que nos ha llevado a conocer como fue que caímos en el riesgo de romantizar los problemas psicológicos: romantizando la desdicha, las desgracias y miserias humanas.

Entonces, ¿qué queremos: ser simples mortales o emular las hazañas desdichadas y románticas de los personajes más fascinantes de la historia de la humanidad?

El deber ser de las personas realmente “interesantes” ya está pintado, lo que sigue es dibujarlo (con conductas) en la vida. Y qué mejor escaparate, que las redes sociales para hacerlo.

Reforzadores en las redes sociales: el impulso social que incrementa el peligro de romantizar los problemas psicológicos.

¿Conoces a Luisito Comunica, Yuya, Werevertumorro? ¿Ubicas en facebook a Cultura Colectiva, Plátano, Yo amo a los zapatos, El Guarromántico? Seguro que alguno de ellos conoces (si no, no has hecho investigación de popularidad en facebook, youtube o no usas estos servicios) o piensa en la página que más te gusta o canal de youtube que sigues.

Antes, un concepto técnico de verdad. Reforzador: es algo que es presentado después de que ocurre una respuesta y tiene la capacidad de incrementar la frecuencia de la misma.Tenlo presente porque es parte clave de nuestra explicación.

Bueno, regresando a nuestro tema: ellos han crecido en popularidad dado a que los vemos. Esas “vistas” le van significando a ellos ganancias de diversas formas pero se concretan después en dinero. Ello, en su conjunto, a muy sucinto modo refuerza el comportamiento de estas personas: subir este tipo contenido a sus páginas o en grupos.

¿Cuáles son los reforzadores de la gente que romantiza los problemas psicológicos?

Para los simples mortales, existen los “me gusta”, “reacciones”, “comentarios”, “compartidos”, número de vistas, etc. Así, repetimos estos actos peligrosos y los subimos para obtener más reacciones, que se convierten en los reforzadores de dichas respuestas.

Si no obtuviéramos ningún tipo de reacción, si toda nuestra conducta en la red no generará ningún tipo de efecto («me gusta», «me encanta», o compartir, etiquetados, etc.) muy probablemente abandonaríamos estas plataformas porque no habría ningún tipo de reforzamiento.

Tan solo veamos la captura de abajo y la gran cantidad de reacciones, comentarios y compartidos.

Muchos contenidos "populares" romantizan los problemas psicológicos

Pero entonces, ¿qué cosas subimos a las redes sociales? Pues lo que produce más reacciones? Y cómo ya tenemos bien pintado lo que es interesante para la gente, pues eso ponemos:

Este es uno de miles de lugares en la red donde se comparten y refuerzan conductas, entre las mismas personas, que pueden estar asociadas a problemas psicológicos.

Incluso en algunos sitios les ponen dibujos y lenguaje que tiñe con drama los problemas psicológicos, donde se nos advierte lo «intenso» que será convivir con una persona así:

Finalmente, se nos promete el paraíso de un amor intenso (inserta aquí emoji de desagrado).

Y así, dada la cultura que ya nos pintó como ser más «interesantes»; dado los efectos del reforzamiento en las respuestas «intensas» y de sufrimiento emocional en todo tipo de interacciones sociales (virtuales o no), es que estamos romantizando los problemas psicológicos.

¿Cuáles son los peligros de romantizar los problemas psicológicos?

Como ya te podrás imaginar, el riesgo de romantizar los problemas psicológicos es que los hacemos nuestra forma de vida. Los incorporamos a nuestra conducta diaria, van formando parte de nuestra personalidad y que por no querer perderlos (porque son fuente poderosa de reforzamientos como hemos visto), no los tratamos de resolver; al contrario. 

Es más, vamos aumentando la forma en cómo lastimarnos, empezamos a ser más creativos para expresar el dolor y ahora se vuelve, como el español, el idioma que usamos para relacionarnos con los otros.

Ahí radica el mayor peligro de romantizar los problemas: se perpetúan y no acudimos con un profesional que nos apoye para solucionarlos.

Entramos a grupos de depresivos, ansiosos o cualquier otro problema en redes sociales y formamos parte de esa cultura donde presumimos quién sufre más. 

En el peor de los casos, abrazamos esa forma de vida, muy a nuestro pesar, hacemos del sufrimiento nuestra manera de comportarnos ante los otros.

Ok, ya detecte que estoy romantizando mis problemas psicológicos, ¿qué hago?

Primero que nada, felicítate porque son pocas las personas que están dispuestas y tienen la capacidad de ser honestos consigo mismos y darse cuenta de sus problemas.

Segundo, cuéntanoslo en:

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